Escuchar música es una experiencia emocional antes que racional, por eso sorprende a su efecto instantáneo sobre el ánimo, algo que no se puede negar.
De niños y sobre todo en la adolescencia, las canciones ocupan un lugar fundamental en el día a día. Luego, a medida que crecemos y nos cargamos de ocupaciones o el estudio solemos ir abandonando este hábito saludable y casi terapéutico.
1. Disminuye el dolor
2. Reduce la ansiedad
3. Mejora los estados depresivos
4. Favorece la relajación y el sueño
5. Facilita la concentración
6. Mejora la productividad
7. Estimula la práctica de ejercicios físicos relajantes como el yoga, o intensos, como las actividades aeróbicas.
Incluso se han estudiado experiencias en las que se comprobó que la música reduce el estrés, la ansiedad y el dolor.
La música tiene un efecto transformador en tantos aspectos de la vida humana que hoy es posible conseguir melodías escogidas para diversos fines: relajarse, conciliar el sueño, especialmente a los bebés, estudiar y concentrarse.
Un estupendo recurso es contar con nuestras propias listas de música, les sugiero la música en streaming, a través de aplicaciones para smartphones como Deezer, Spotify o inclusive en Youtube. Allí encontraremos música que nos permita conectarnos, generar alegría o borrar las tensiones luego de un día difícil en el trabajo.

